Primero que todo, ha este
punto yo creo que ya nada le sorprende a los colombianos con tantas cosas que
se ven día a día, también creo que la educación ética de los estudiantes vienen
de sus padres, y el echo de que tenga ciertas ideas o ganas de envenenar a su
maestra no aparecieron porque si, pienso tal ves que alguna ha visto o a
escuchado de boca de alguien cercano hechos como estos los cuales la incitaron
a hacérselo a su maestra, Me parece el colmo que niñas de 8 a 9 años que aun no
tienen la suficiente madures ni la suficiente capacidad de entender las circunstancias
que esto podría dejar a largo plazo, ya tengan una mentalidad prácticamente de
una asesina; las autoridades educativas, los psicólogos, los defensores de la
ley de infancia y adolescencia y sobre todo los PADRES de dichas “criaturas”
DEBEN tomar cartas en el asunto no para remediar o esconder lo ocurrido si no para buscarle una solución a dichos
pensamientos de violencia que se les ha ido inculcando día a día a los estudiantes, por parte de su familia,
de su sociedad y de su escuela.
Deberían de gestionarse
proyectos con esto una concientización de los padres, los directivos, y los
estudiantes, que hay otra manera de solucionar las cosas, y no siempre
necesitando la violencia, porque si esto lo hacen unas niñas de 8 años, que
podremos esperar de la próxima generación?... Solo me queda decirles, padres de familia, orienten
el camino de la vida de sus hijos, échenle ganas, y sobre todo, ¡ámenlos como
el tesoro más preciado! No permitan que casos como estos se repitan mas.
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